lunes, 25 de marzo de 2013

Capitulo 11


Pedro se levantó con mejor ánimo. Aún todo lo del día anterior daba vueltas en su cabeza, era prácticamente lo único que podía pensar.
Pasó por ella, excepcionalmente, estaba listo antes que ella. Tocó el timbre, y ella con una sonrisa le abrió. Lo abrazó con fuerza, regalándole una sonrisa de las que lograban derretir  a Pedro.


                    -Vamos –dijo él sonriendo. Tomó su mano, entrelazando sus dedos. Ella no dijo nada, no le parecía raro, Pedro y ella eran muy cariñosos el uno con el otro, nunca más allá de amigos. O eso creía ella. Llegaron a la escuela, ella por inercia y rutina le soltó la mano.
                    -Eh, tenemos clase juntos –dijo agarrándole la mano otra vez. Ella frunció el ceño ¿qué le pasaba a Pedro? El no solía hacer eso en la escuela… intentó no darle vueltas al asunto.


Entraron a la clase y se sentaron juntos, nunca lo hacían, pues esa clase la compartían con Agustín y Zaira. Paula sentía que Pedro estaba diferente hoy, pero no le molestaba. Agustín arqueó una ceja cuando llegó y lo vio sentado con ella, así que decidió sentarse con Zaira, que también era una buena amiga.


                    -Estás muy raro hoy, Alfonso –dijo ella.

                    -¿Por qué lo dices? –preguntó Pedro algo tenso.

                    -Sueles ignorarme en la secundaria –dijo ella soltando una dulce risa.

                    -He decidido no volver a ignorarte, todo el mundo sabe que te adoro, es estúpido ignorarnos ¿no crees? –preguntó Pedro. Ella aún confusa, asintió.

                    -Como digas. –dijo ella sonriendo.


El profesor de biología aún no llegaba, hasta que la inspectora les avisó que tenían la hora libre. Agustín se acercó a Pedro y charló con él mientras Paula miraba su cuaderno distraída.


                    -Pau preciosa, quiero hablar contigo –dijo Pedro.– pero no aquí –miró a su alrededor a todos sus compañeros, siempre estaban pendientes de todo lo que Pedro hacía o no. La tomó de la mano y la llevó hasta los jardines de la escuela. Se sentaron en una banca, ella aún confusa por las extrañas actitudes de su amigo.–está bien.

                    -¿Pasa algo Pepe? –preguntó ella,

                    -Sucede que quiero hacerte una propuesta –dijo Pedro mientras se rascaba la nuca. Siempre lo hacía cuando estaba nervioso.

                    -Depende de que estemos hablando –dijo ella con recelo. A veces las ideas de Pedro eran algo… extrañas.

                    -Está bien, quería saber si… ¿quieres ir al baile de primavera conmigo? –Pedro lo soltó sin pensarlo mucho. Espero su respuesta, ella soltó una risa.

                    -¿Hablas enserio Pedro? –preguntó ella. No es que no quisiera, si no que le extrañaba un poco que él no llevara a alguna de las chicas con las que solía estar.

                    -Claro que sí, pero si no quieres… -ella lo interrumpió de inmediato.

                    -No es eso tonto, me extraña que no vayas con algunas de las… chicas con las que sueles pasar el tiempo –dijo ella.

                    -No quiero ir con ninguna de esas huecas –confesó Pedro.

                    -Bueno, iré contigo Pepe –dijo ella sonriéndole con dulzura.

                    -¿En…enserio? –preguntó.

                    -Claro –dijo ella sonriendo.– Nadie me había invitado, y sí tú quieres que vaya contigo, no podría decirte que no, sé que me la pasaré genial contigo Pepe –ella le besó la mejilla. Pedro sintió como si el corazón le diera un salto. ¡Ella lo había aceptado! Sonrió ampliamente, satisfecho y contento. 

                    -Lo pasaremos genial –aseguró Pedro besándole la frente –gracias preciosa, te quiero.

                    -Yo también te quiero –ella le sonrió otra vez.– me toca química ¿qué clase tienes?

                    -Matemática –dijo recordando a su profesora. Ojala que ella se arrepintiera y no se le ocurriera tener otra sesión de “castigo”, Pedro estaba realmente decidido a cambiar. Paula debía ser suya como fuera.

                    -¿Harás que te castiguen para tener otra aventura? –preguntó ella arqueando una ceja.

                    -No, no me interesa –dijo Pedro.

                    -Como ya te acostaste con ella… -dijo ella negando con la cabeza

                    -No es eso, no quiero seguir con aventuras sin sentido, realmente quiero sentar cabeza por decirlo de alguna forma, pronto saldremos de la secundaria y no lo sé, quizás es hora de tener una novia estable o algo así –explicó pedro. Ella lo miró muy extrañada.

                    -¿Seguro que eres Pedro Alfonso, mi mejor amigo? –preguntó ella burlona. Pedro la fulminó con la mirada.– está bien, te creeré por ahora, debes demostrarlo. 

                    -Te aseguró que será así  -dijo Pedro. Justamente en ese momento el timbre de entrada sonó, así que se despidieron con un beso en la mejilla y se fueron a sus respectivas clases. Pedro estaba distraído en matemática, no por la profesora, si no porque su amada Paula había aceptado ir con él al baile, eso significaba que quizás tenía esa oportunidad que anhelaba hace tanto tiempo, quizás era hora.

                    -¡Alfonso! –la voz de Smith lo sobresaltó. Pedro la miró algo sorprendido.

                    -¿Sí señorita? –preguntó.

                    -Le he preguntado dos veces si terminó el ejercicio –dijo ella con seriedad.

                    -Uhm, no, lo siento –dijo Pedro suspirando.

                    -Si te distraes, tendré que ponerte otro castigo –dijo mirándolo fijamente. Pedro casi creyó que Smith quería otra ronda. Evitó sonreír.

                    -Lo siento –musitó finalmente.


 Matías se reía por lo bajo. Le envió un papel que decía “Te quiere dar de nuevo”. Pedro sonrió levemente, y se guardó el papel. No quería que Smith llegara a descubrirlo, o sería un escándalo. Intentó poner toda la atención en lo que explicaba. Cuando por fin terminó la clase, y Pedro pasó junto a ella, se lanzaron una mirada larga, pero ella sonrojada, la bajó. No pudo evitar sonreír, aunque ya casi no le interesaba.
Llegaron a la cafetería. Miró hacia todos lados, esperando encontrarla con Zaira sentada por ahí, charlando. Entonces se encontró con una imagen que le molestó. Ella estaba conversando con Nicolás, se veía un poco molesta, al parecer el trataba de explicarle algo. Caminó dispuesto a sacarla de ahí, hoy quería estar con ella.


                    -¡Pedro! –la voz de Amy lo distrajo, medio sonrió en forma de saludo.

                    -Hola –dijo fríamente recordando lo que Paula le había contado.

                    -¿Almuerzas con nosotras? –preguntó refiriéndose a ella y sus “clones” como les llamaba Paula. Sonrió al recordar eso.– ¿es un sí?

                    -Eh no Amy, lo siento, almorzaré con otra persona –dijo él abriéndose paso. Ella lo miró desconcertada. Justamente Paula había terminado de charlar con Nicolás. Antes de que caminara en dirección contraria, le agarró el brazo.

                    -¡Alfonso, me espantaste! –dijo ella frunciendo el ceño.

                    -Lo siento preciosa, no fue mi intención –dijo divertido. ¿almuerzas conmigo?

                    -¿Qué bicho te picó hoy Pedro? –preguntó ella sonriendo. El levantó los hombros y casi la arrastró para que fueran a buscar comida. Se sentaron solos en una mesa, todos los miraban extrañados, pero a Pedro no le interesaba mucho.– me estresa que toda la secundaria nos mire por estar juntos almorzando.

                    -Ignóralos –dijo Pedro mientras mordía una manzana.

                    -¿Qué tal matemática? –preguntó ella. Pedro se río divertido.

                    -Smith me retó por no estar atento –dijo Pedro con indiferencia.

                    -¿Te castigó? –preguntó,

                    -No, creo que le da miedo castigarme –dijo Pedro y ambos rieron.– bueno ¿qué hacías charlando con Nicolás? –preguntó Pedro frunciendo el ceño.

                    -Mhm me pidió disculpas, y dijo que lo que Amy había dicho era mentira…  no le creí mucho, pero me dijo que había sido novio de Amy en el pasado, y que ella ahora le inventaba un montón de cosas. –dijo Paula. Pedro frunció el ceño.

                    -No confío en él para ti Paula -dijo Pedro con recelo.

                    -Veremos que tal se comporta, ah y me iba a invitar al baile de primavera –Pedro arqueó una ceja.– Le dije que tenía pareja, me preguntó quien y yo le dije que eras tú, hubieses visto su cara, fue divertido –Pedro sonrió satisfecho, le gustaba que ella se negará a otros chicos por él.

                    -Imbécil –susurró Pedro, ella arqueó una ceja y se rieron otra vez. En esos momentos, es cuando él deseaba poder besarla luego de haberla hecho reír. Pero tenía que esperar, ser paciente, quizás después de todo, pronto podría besarla en frente de quien se le ocurriera.


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3/3
Y acá esta el ultimo capitulo por hoy.Espero que les haya gustado los capítulos. Gracias por leer!!
Comenten!!


5 comentarios:

  1. Buenísimo, espero los caps de mañana please

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  2. como lo vas a dejar asiiiiiiiiiiiiiiii??subiii masss porfiss.que pau se acueste con alguien asi pepe se da cuenta que la puede perder!

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  3. buenísimos los capítulos,ojala pronto suceda algo más que una amistad entre ellos...

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