miércoles, 27 de marzo de 2013

Capitulo 13


Llegó el día, Pedro estaba tan nervioso que ni siquiera modulaba bien. Su madre lo miró con ternura, cada vez que vestía formal se veía adorable. Terminó de mirarse al espejo, y dio un largo suspiro. Miró la hora, tenía que pasar a buscarla. Se despidió de su madre quien le deseó suerte. Sonrió, espera que realmente la suerte lo acompañara. Así que manejó hasta la casa de Paula, y tocó el timbre, nervioso. Sintió su voz a lo lejos, diciendo “ya voy”. Río un poco, y espero apoyado en el auto a que saliera. Entonces, abrió la puerta.
Llevaba el vestido que había elegido. Le llegaba un poco más arriba de las rodillas, sus piernas se veían perfectas, largas y hermosas, llevaba unos tacones altos de color plateado, un bolsito en su mano del mismo color que los zapatos, su cabello estaba peinado de una forma en que no parecía ni tan formal ni tan informal, sus labios estaban con brillo, lo que resaltaba el grosor de estos, sus pestañas se veían más largas y redondeadas, sus mejillas levemente sonrojadas. En su cuello, llevaba un collar en forma de corazón plateado, exactamente el que Pedro le había dado hace un tiempo. Ella le sonrió tímida.


                    -¡Wow! –dijo Pedro algo nervioso, se veía preciosa, realmente no sabía como seguía en pie con semejante mujer.

                    -Te ves guapo –dijo ella dándole una alentadora sonrisa.

                    -Gracias… tú te ves… maravillosa –dijo él haciendo que ella se sonrojara. Era un avance. Con los tacones le llegaba a la altura de sus ojos. 


El le abrió la puerta del copiloto, y manejó hasta la secundaria. No decían nada, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Pedro de vez en cuando miraba de reojo sus piernas, era un pervertido a veces. Aunque ella no era de usar vestidos extremadamente cortos, cosa que le agradaba.
Llegaron a la secundaria, el le ofreció su brazo, ella le respondió con una sonrisa. Entraron, el ambiente era agradable. Estaba decorado como un lugar nocturno, pero sin olvidar los detalles de la bienvenida a la época primaveral, había un escenario donde tocarían algunas bandas, luces ubicadas en las esquinas del recinto. Pedro se mordió el labio nervioso, si todo salía como el esperaba, ya no tendría que estar sufriendo por ella. Ahora ella sería de él.


                    -¡Chicos! –la voz de la mejor amiga de Paula los sobresaltó. La saludaron amablemente. Zaira llevaba un vestido negro corto, la hacía ver preciosa, e iba de la mano con Hernán, que pese a que no era de la secundaria, seguía siendo su invitado.

                    -Hola –dijo Hernán sonriéndole a Pedro mientras sus chicas conversaban.– preciosas ¿no?

                    -Uff… demasiado –dijo Pedro.

                    -Hoy es tu día campeón –dijo Hernán sonriendo.

                    -Eso espero. –dijo Pedro. 


Hernán y Zaira se despidieron, Pedro tomó de la mano a Paula, entonces echó una mirada al lugar. Y se encontró con la mirada celosa y enfadada de una rubia. Rocío los miraba con odio, al igual que Amy. Rocío llevaba un corto y apretado vestido negro que dejaba ver sus largas y torneadas piernas y resaltaba su perfecta figura, Amy llevaba un vestido también corto de color crema, muy apretado. Miraban casi con asco a Paula, quien se percató de eso, pero Pedro la hizo mirarlo y le sonrió, inspirándole confianza.
Al cabo de un rato, comenzó la música. Pedro de inmediato llevó a su mejor amiga a la pista, y bailaron unas cuantas canciones movidas. Ella reía divertida, realmente se la estaba pasando genial con Pedro.


                    -¿Vamos por un poco de ponche? –preguntó él con una sonrisa.

                    -Claro –la tomó de la mano, y caminaron hasta la mesita. Pedro sirvió ponche en dos vasos, le dio uno a ella.

                    -Aunque a la mona la vistas de seda, mona se queda –una voz chillona y cargada de desprecio los interrumpió.

                    -Rocío, ¿podrías ahorrarte tus comentarios idiotas e irte a molestar a otros que no seamos Paula y yo? –dijo Pedro con la voz cargada de ira.

                    -No sé como invitaste a esta –dijo mirándola con desprecio.

                    -Es mejor que todas las otras de esta secundaria –dijo Pedro abrazando a su mejor amiga, quien miraba al suelo.

                    -No decías eso en mi fiesta, mientras esta se besaba con Nicolás, tú y yo lo pasamos mejor –dijo con una maligna sonrisa. Paula no dijo nada, en realidad, no tenía por qué afectarle,  de todas formas, era su mejor amigo. Pedro le tomó la mano con fuerza y la hizo desaparecer de allí.

                    -Lo siento –dijo Pedro dando un suspiro.

                    -No te preocupes Pepe –dijo ella dándole una alentadora sonrisa.

                    -¿Quieres bailar? –preguntó. Ella le sonrió y asintió. Caminaron hasta la pista y bailaron un rato, ella se reía por los pasos que a Pedro se le ocurrían. Entonces el estómago de Pedro se apretó, exactamente una canción lenta para el momento. Las luces del lugar bajaron al mínimo, ella lo miró con una tímida sonrisa, estaba nerviosa, no sabía muy bien que hacer en un caso así ¿bailar con tu mejor amigo una canción lenta? No lucía tan mal ¿o sí?  Pedro se río despreocupado, o eso creyó ella, más bien el estaba más nervioso que cuando dio su primer beso.

                    -Esto es embarazoso –dijo ella divertida mientras Pedro rodeaba su cintura con sus brazos y la hacía apegarse a su cuerpo. Ella pasó sus brazos por el cuello de Pedro, y enredó sus dedos en algunos rulos que se le formaban en la nuca a Pedro. Se sonrieron, el corazón de Pedro estaba latiendo a mil, mientras los primeros acordes sonaban. Las luces no les permitían ver mucho más allá de ellos, pero si lo suficiente para verse los ojos. Los de Pedro brillaban de la emoción, los de ella denotaban emoción pero más bien algo de nerviosismo.

                    -Anótalo como nuestro primer baile en pareja –le susurró Pedro al oído. Ella río dulcemente. Pedro no dejaba de mirarla, y extrañamente, a ella no le incomodaba para nada. Los ojos marrones de Pedro lucían especiales. Por primera vez, sintió mariposas en el estómago cuando Pedro la apegó más a su cuerpo. “No puede ser que el ponche me haya hecho efecto tan rápido, no tomé casi nada” pensó. Pedro no sonreía, solo la miraba. Sentía que le estaba coqueteando, quizás el ponche tenía demasiado alcohol. En la mitad de la canción, Pedro se acercó mucho para su gusto, estaba levemente agachado, a la altura de sus labios. Tan tensa y nerviosa como se sentía, miró por inercia los labios de Pedro. El le sonrió coquetamente cuando ella bajó la mirada a sus labios, entonces se decidió por hacerlo. Dejando solo una mano en la cintura de la muchacha mientras se movían al compás de la música, puso su otra mano en la mejilla de ella de manera cuidadosa. Ella no se movió, pero Pedro se acercó más aún. Sus labios estaban rozándose, ambos cerraron los ojos, la respiración del otro golpeaba sus labios. Pero lo bueno dura poco, dicen.


                    -¡Ay Dios! –gritó ella cuando sintió como algo helado le corría por la espalda. Se volteó asustada y confusa, entonces vio a Amy con el vaso totalmente vacío. Ella le sonreía llena de odio.

                    -¡¿Qué sucede contigo?! –le gritó Pedro exasperado.

                    -Nada, solo necesitaba algo frío ¿no creen? –ella se alejó con una sonrisa.

                    -Perdón –dijo Pedro abrazándola. Se quitó su chaqueta y la puso en los hombros de ella.

                    -Pedro, no puedo con esto –dijo ella con los ojos llenos de lágrimas y se alejó. 


La ira lo consumía, estuvo apunto de besarla, de poder por fin desahogar todo lo que llevaba dentro, y tenía que aparecer esa hueca. En cierta parte, el tenía la culpa, las chicas lo perseguían porque el estaba con todas cuando quería, casi todas las populares habían pasado por él. Se sintió un asco.


                    -¿Qué le pasó a Pau? –preguntó Zaira preocupada acercándose a él de la mano con Hernán.

                    -Amy le derramó el vaso en la espalda mientras bailábamos –dijo Pedro mirando el suelo.

                    -¿Qué acaso no puedes controlar a tus perras? –preguntó ella con ira mientras corría a buscarla. Hernán le palmeó el hombro, mientras Pedro intentaba no llorar. Su noche se veía arruinada, solo porque había sido un imbécil mujeriego y ahora las estaba pagando.


Zaira volvió al cabo de diez minutos, sonriendo. Se acercó a Hernán.


                    -¿Dónde está? –preguntó Pedro dispuesto a recuperar su momento.

                    -Viene entrando, pero yo diría que está algo ocupada Pedro –dijo Zaira sonriendo.– vamos Nan.


Hernán y Pedro miraron hacia la entrada, ella venía riéndose con Nicolás. Justamente se acercaron a él. Hernán miró la escena con cierta lástima.


                    -Gracias por la chaqueta, iré a bailar con Nicolás –dijo Paula fríamente entregándole la chaqueta.

                    -D… de nada –susurró Pedro. Ella se fue de la mano con Nicolás, y los miró bailar entretenidos. ¿Lo estaba haciendo a propósito? Después de todo, ella había ido con él. 


Chicas se acercaban a charlarle, pero el solamente veía fijamente a la pareja, que a cada momento se ponían más románticos. ¿Qué rayos le pasaba? Nicolás había estado con Amy, no podía seguir gustándole un tipo tan pelotudo. Entonces cayó en la realidad, el era peor, y aún mantenía la esperanza de que ella lo quisiera.
Siguió observando la escena, el le tomó la mano con ternura.


He takes your hand, i die a Little.

Sus ojos brillaban cuando el la tomó por la cintura, se miraban con ternura, realmente a ella le gustaba Nicolás y por fin venía a darse cuenta.

I watch your eyes, and I’m in little
Why can´t you look at me like that?

La visión de Pedro se nubló, tenía los ojos cristalinos.

When you walk by
I try to say it
But then I freeze
And never do it

¿Por qué diablos nunca le dijo? Quizás habría evitado esto hace tanto tiempo, quizás llevaría uno, dos o casi tres años siendo su novio. Haciéndola reír, besándola, mientras ella lo miraba de la misma forma en que miraba a Nicolás ahora.

My tongue gets tight
The words can't trade
I hear the beat of my heart getting louder
Whenever I'm near you

Otra canción lenta, sintió que el corazón iba a morir. El la tomó por la cintura mientras la apegaba a su cuerpo, ella sonreía sonrojada. Bailaban de forma romántica. Se acercó a ella, la iba a besar.

But I see you with him slow dancing
Tearing me apart
Cause you don't see
Whenever you kiss him
I'm breaking,
Oh how I wish that was me

Se besaron, él la tomaba de forma tan tierna, mientras seguían bailando al ritmo de la música. Pedro no ocultó las lágrimas que caían incesantes por su rostro.

He looks at you
The way that I would
Does all the things, I know that I could
If only time, could just turn back
Cause I got three little words
That I've always been dying to tell you

Realmente deseaba ser valiente por una maldita vez en su vida y correr a decirle que la amaba, besarla frente a todos, y pedirle que fuera su novia. Pero ella ni siquiera se acordaba de que Pedro existía, de que Pedro había luchado contra su orgullo y miedo por invitarla al baile.

But I see you with him slow dancing
Tearing me apart
Cause you don't see
Whenever you kiss him
I'm breaking,
Oh how I wish that was me

Feel with my hands on your waist
While we dance in the moonlight
I wish it was me
That you call in your room
Cause you wanna say good night

Todo lo que el daría por estar en el lugar de Nicolás en ese momento. Y pensar que era el quien mantenía el control de la situación y estaba a punto de besarla hace un rato. No había nada que deseara tanto como ser el motivo de sus sonrisas, el motivo de su vida. Ser su vida, nada más que eso.

Cause I see you with him slow dancing
Tearing me apart
Cause you don't see

But I see you with him slow dancing
Tearing me apart
Cause you don't see
Whenever you kiss him
I'm breaking,
Oh how I wish
Oh how I wish
Oh how I wish, that was me

Oh how I wish, that was me

Se levantó bruscamente, y salió. No lo soportaba, le era imposible continuar un minuto más en ese lugar. Miró la luna llena que se veía en el estrellado cielo nocturno. No podía dejar de llorar, y no le interesaba demasiado que lo vieran.


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