sábado, 30 de marzo de 2013

Capitulo 17


Ella sintió el cuerpo de Pedro tensarse a su lado. Siempre le sucedía cuando se ponía nervioso en una situación tensa.


                  -Yo… Pedro no tenía idea que mentira inventar, se le agotaban las ideas una a una.– creo que me dejé llevar, ya sabes, la música, las luces no lo sé, la situación –dijo él mientras sus manos sudaban del nerviosismo y su corazón latía fuerte.– estabas muy linda esa noche y ya sabes… lo siento, actué como un idiota.

                  -No te preocupes Pepe, por si te diste cuenta, estaba a punto de seguirte el beso, así que no eres el único culpable –dijo ella con relajación. Pedro sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

                  -Sí, pero olvidemos esa noche, es pasado –dijo Pedro sonando seguro, pero sabía que no iba a olvidarla fácilmente, pues había sido la noche en que casi triunfo, y que de un segundo a otro le arrebataron a su chica.


Al día siguiente, Paula tenía que ir a su hogar a buscar ropa y probablemente se encontraría con su madre, así que Pedro se ofreció para estar con ella. Pero se negó, diciendo que los problemas tenía que resolverlos ella esta vez.
Así que finalmente, su madre y ella se “arreglaron”, Pedro sabía que era temporal, pero prefirió seguirle la corriente. Y bueno, con el pasar de los días la tortura de Pedro se fue intensificando poco a poco. Ella y Nicolás hacían todo juntos, aunque ya no pasaba a recogerla, pues ella le había dejado claro que su mejor amigo pasaba por ella.


                  -¿Ya dejaste de tirarte a Smith? –preguntó Matías con una sonrisa malévola

                  -Olvidemos la apuesta Matías, no quiero ocupar tu moto por una estúpida y absurda apuesta –susurró Pedro. Matías suspiró.

                  -¿Intentando remendar los errores para enamorar a tu chica? –preguntó Matías. Pedro asintió.– está con Nicolás ¿cierto? –Pedro asintió de nuevo.– oh, es un golpe bajo.

                  -Ni me lo recuerdes, gracias –dijo Pedro de forma irónica.

                  -No te la tomes conmigo hermano, yo sé que puedes conseguirla, pero realmente debes esforzarte –dijo Matías ahora más serio.– si realmente la amas, lo lograrás.

                  -Eso espero, no quiero tener que seguir sufriendo otro montón de años. –dijo Pedro.– soy un cursi lo sé, pero de verdad la amo.

                  -No eres cursi amigo, yo recién estoy comenzando y Karla ya me tiene arrastrándome por ella –ambos sonrieron.– no te preocupes, sé que ella te elegirá a ti de todas formas.

                  -¿Cómo lo sabes? –preguntó Pedro.

                  -Piénsalo. ¿A quién recurre Paula cuando tiene problemas? –Pedro suspiró.– ¿quién es el que la acompaña? ¿A quién llama primero cada navidad y año nuevo?

                  -Yo –susurró Pedro. Matías le dio una sonrisa.

                  -Viste, ella pronto se dará cuenta, cuando el imbécil de Nicolás le haga cualquier cosa, o la decepcione, ella se percatará de que la mejor opción ha estado ahí, todo lo que ella quiere está bajo su nariz –dijo Matías sonriendo. Pedro asintió más optimista. Quizás Matías tenía razón.


Pero luego de ese día comenzó a dudar. ¿La razón?...


                 -Pedro –dijo ella con una enorme sonrisa mientras lo abrazaba.

                 -Hola princesa ¿cómo has estado? –preguntó a su mejor amiga mientras pasaba los brazos alrededor de su delgado cuerpo.

                 -¡Genial! Tengo algo que contarte –dijo con una sincera sonrisa.

                 -¿Qué pasa? –preguntó Pedro.

                 -Es que… Nicolás y yo somos novios –dijo con un saltito. Pedro la miró serio durante un momento. Luego le sonrió lo mejor que pudo, aunque esa sonrisa no tenía nada de real, hasta ella que no era muy buena dándose cuenta de lo que Pedro hacía, se percató.

                 -Eso… eso es genial linda –le dijo besando su frente.– yo… ahora tengo que salir, te quiero. –casi corrió del lugar, no podía ponerse a llorar frente a ella de nuevo. Pero en su camino chocó con alguien conocido.

                 -¿Pedro? ¿Estás bien? –la voz de Amy lo distrajo.

                 -Sí, no te preocupes –dijo sin ánimo. Ella lo detuvo cuando el se disponía a pasar.

                 -No te creo, has estado raro… y quería pedirte disculpas por lo del baile, fui una estúpida cariño, no sé porque lo hice, me sentí celosa –dijo. Pedro creyó que estaba hablando enserio, pues su sonrisa no era falsa.

                 -Disculpas aceptadas –dijo Pedro.

                 -Ahora las chicas y los chicos tenemos una fiesta en mi casa, ven conmigo, te llevo en mi auto –Pedro dudó.– ¡vamos Pedro! Olvidemos las cosas malas por hoy, quizás necesitas una distracción.

                 -Está bien –dijo Pedro dándose por vencido.

                 -Agustín y Gustavo no podían venir, pero estará Matías, Oliver, Robert y Paul –dijo Amy alegre. Los otros chicos eran parte del “grupo popular” también.– y estará Rocío, Britanny, Karla la novia de Matías, y Polly –dijo mientras le agarraba la mano para dirigirse a su auto. Pedro se sentía tan mal que realmente se dejó llevar.


Llegaron a la gran casa de Amy, sus padres eran ricos y le permitían hacer lo que quería. Así que entraron, y allí estaban los chicos. Matías lo miró sorprendido, pero aún así le sonrió. Le presentó a Karla, su novia. Pedro le sonrió como pudo.
Luego de un rato de bebidas alcohólicas, risas, bailes y distorsión, Pedro ya estaba bastante borracho. Matías lo observaba, notó enseguida que algo le sucedía a uno de sus mejores amigos.


                 -¿Pasa algo amigo? –le preguntó.

                 -¡No! La vida es bella, hay que disfrutarla –balbuceó. Estaba bastante borracho.– permiso, iré a bailar con las señoritas –se acercó a Amy y a Rocío. Las tomó a ambas por la cintura, mientras se reían.

                 -Pedro peleó o algo así con Paula le aseguró Matías a su novia.

                 -¿Por qué lo dices? –preguntó ella con dulzura.

                 -Míralo, no hubiese venido de otra forma, luego de lo que Amy le hizo a Paula dijo Matías convencido.

                 -Creo que tienes razón, quizás deberíamos llevarlo para que no haga alguna estupidez –aseguró Karla. Su novio asintió.

                 -Pedro –Matías se acercó a él. Pedro lo miró con una estúpida sonrisa en el rostro.– vámonos, es tarde.

                 -No me iré –dijo Pedro riéndose.

                 -Sí, te irás –dijo Matías arrastrándolo, pero el se soltó.

                 -Veinte minutos y te juro que me voy contigo –Matías lo miró con desconfianza pero aceptó. Pedro siguió bailando con Amy, quien estaba disfrutando de esto. Su plan salía a la perfección, sabía que Pedro estaba enamorado de Paula, luego de la fiesta, así que ahora que estaba indefenso pues Nicolás y ella eran novios, podía volver a atraerlo para ella.

                 -Mhm no has perdido el ritmo, Pepe –le dijo mientras se acercaba más a él.

                 -Claro que no –dijo él, aunque le costaba mantener el equilibrio.

                 -Espero que tampoco hayas perdido otras capacidades –le susurró al oído. Pedro sintió la excitación recorrer su cuerpo, pero era por la borrachera, cualquier chica lo hubiese llevado a la cama en ese estado. Amy puso sus manos en el estómago de Pedro, acariciando su fuerte abdomen. Pedro suspiró, mientras ella miró sus pantalones. Estaba logrando lo que quería  Miró a que el amigo de Pedro, Matías, no los viera y lo acorraló contra una pared que quedaba fuera de la vista de todos. 

                 -No he perdido capacidades –susurró Pedro sensualmente. Abrió la puerta del baño, y se encerraron allí. Amy reía tontamente. Ella se subió sobre el lavabo. Se besaron con pasión y casi violentamente, inmediatamente Pedro bajó sus pantalones mientras ella se desnudaba para él. A pesar de su borrachera, Pedro estaba consciente. Necesitaba borrarla de su ser, necesitaba olvidarla.

                 -Vamos, hazme gritar tu nombre –le dijo Amy sensualmente al oído mientras arañaba su espalda. Pedro sonrió tontamente. Y por un momento, se imaginó así pero con ella… con su Paula, así que mientras ella terminaba de quitarse la ropa, Pedro con desesperación entró dentro de ella. Por cada movimiento, intentaba borrar cada punzada de dolor cuando Paula le decía que quería a Nicolás. Cada caricia a la chica con la que estaba intentaba olvidar esa fiesta, los besos que ella no le daba a él. Con cada beso, intentó borrar el día en que la besó, ese día que quedó marcado en su piel.

                 -¡Sigue, Pedro! –gritó ella. Entonces se percató que ninguna de esas chicas sería como Paula, nunca jamás. Cuando terminaron y Pedro se vistió, se sentía aún peor.– mi amor, te veo otro día –dijo cuando el chico se acercó a Matías para irse. Le besó los labios frente a todos.

                 -¿Qué fue eso? –preguntó Matías luego. Pedro levantó los hombros confundido, no tenía idea que pasaba, pero no se sentía bien. Lo dejaron en su casa, luego del regaño de su madre, se recostó totalmente borracho y comenzó a llorar otra vez, como cada maldito día.


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Dos capítulos por hoy ☺

1 comentario:

  1. que triste cada vez esta mas lejos la posibilidad de que estén juntos,seguí subiendo!!!

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