El sábado había una fiesta en casa de Rocío, una ex novia de Pedro, porrista, con un cuerpo hermoso, típica chica poco inteligente, linda, pero que se ha acostado con todos los chicos de la secundaria. Pedro había estado un par de meses con ella, pero nada muy serio. Para Pedro nunca era serio.
-Vamos Pau, solo una vez, no quiero ir solo –pidió Pedro.
-No, no pienso ir Pepe, sabes que no me gusta –dijo ella mientras ordenaba su ropa en el armario.
-Por favor, eres mi amiga, te lo estoy rogando –dijo Pedro poniendo la cara de perrito.
-Esta vez no te servirá la cara Alfonso, no pienso ir, me dejarás sola y te emborracharás, para irte con alguna perra –dijo ella rodando los ojos.
-Estará Hernán, tú eres amiga de él, ve con Zaira –pidió Pedro.
-Si llevo a Zai, y está Hernán, estaré sola igual, esos dos se traen algo entre manos hace mucho tiempo –dijo ella.
-Estará Nicolás –dijo Pedro finalmente. Ella sintió algo extraño, se volteó y arqueó una ceja.
-¿No estás engañándome para que vaya? –preguntó desconfiada.
-No, te lo juro –dijo Pedro–vamos, te lo ruego –pidió nuevamente.
-Está bien, ¿a qué hora es? –dijo dándose por vencida. Pedro la abrazó fuerte, ella sonrió, le gustaba complacer a Pedro, porque era como un niño pequeño, y se emocionaba tanto cuando ella le decía que sí.
-Paso por ti a las nueve linda, ponte hermosa –pidió. Ojala fuera para él, pero agregó– ya sabes, estará Nicolás –su sonrisa se mantuvo intacta, quizás Pedro debería ser actor.
-Está bien –suspiró.
Pedro se fue a su casa feliz de que ella lo acompañara, pero con el amargo sabor de que ella utilizaría la ocasión para coquetearle a Nicolás. Como dolía solo pensarlo. Ella no era de haber estado con muchos chicos y los pocos con los que estuvo, para suerte de Pedro, casi ni los conoció.
Llegó la hora, Pedro fue a buscarla y parece que ella se tomó enserio lo de “ponte hermosa”. Vestía unos pantalones celestes, una blusa ajustada gris, que dejaba ver sus bonitas y no exageradas curvas, zapatillas. Lo más notable, es que se maquilló, cosa extraña en ella. Sus ojos estaban delineados de negro, se había aplicado máscara de pestañas, así que se veían más largas y onduladas, sus mejillas estaban levemente sonrojadas, el rubor, y finalmente sus tentadores y hermosos labios, con un brillo rosa que los resaltaba. Se veían más provocativos, ¡que ganas de besarla! Pensó Pedro.
-¿Qué tal? –preguntó ella preocupada de su aspecto, pero pensando en Nicolás.
-Hermosa –dijo Pedro sonriéndole, por un momento, la observó con ternura. Pero cuando ella lo miró, el la miró sonriente como siempre.
-Bien, vamos –dijo ella.
Pedro podía manejar, y utilizaba el auto de su madre. Manejó hasta la casa de Rocío, Paula se veía claramente nerviosa. Era el hecho de que estaría Nicolás, eso le produjo a Pedro un dolor en el pecho. Suspiró, esperaba que no se le ocurriera besarlo frente a él, aunque lo descartó, su amiga no lo haría. Supuso.
-Llegamos –dijo Pedro sonriendo. Le abrió la puerta antes de que ella lo hiciera, el era así con ella. Si ella se diera cuenta la razón… pero no, el siempre ha sido igual.
-Está bien, me relajaré –dijo ella. Tocó el timbre, Rocío le sonrió y se lanzó a sus brazos, le dio un sonoro beso en la mejilla. Luego miró a Paula y le sonrió. Ella correspondió su sonrisa.
-Pasen –dijo. Entraron, de inmediato Pedro vio a Hernán, así que junto a Paula se acercaron a él. Hernán besó la frente de Paula y le dio la mano a Pedro.
-Llamé a tu amiga Zaira, quería que viniera –dijo sonriendo. Pedro le golpeó la pierna, jugueteando respecto a Zaira. Hernán se sonrojó. –no digas nada Alfonso. –amenazó.
-Nan, me engañarás con una chica –dijo fingiendo enfado.
-Aún no Pepe, pero en caso de, puedes compartirme –dijo Hernán con una coqueta sonrisa. Ambos rieron.
-¡Paula! –Una voz que no era ni de Pedro ni de Hernán los interrumpió. Paula levantó la vista y vio al muchacho rubio frente a ella– ¡es genial verte por aquí!
-Nicolás –dijo ella algo nerviosa. -¿cómo estás? –Pedro intentaba disimular, pero no pudo evitar fulminarlo con la mirada.
-Bien ¿y tú? –preguntó él.
-Bien –dijo ella levemente sonrojada.
-¿Vamos a tomar algo? –propuso él. Ella miró a Hernán, quien le guiñó un ojo, miró a Pedro, quien dando un suspiro, asintió.
-Vamos –dijo ella. El le dio la mano para que fuesen. Pedro hervía de rabia por dentro, ¡que ganas de echarlo a patadas! Los siguió con la mirada hasta verlos sentarse más allá, ella tomaba bebida, él cerveza, ella se sonrojaba y reía animada, mientras el la miraba a los ojos.
-¿Celos Alfonso? –preguntó Hernán. Pedro se sobresaltó.
-No, solo que no confió en él –dijo frunciendo el ceño. Hernán lo miró, no le creyó mucho. Pedro lucía extraño esta noche, solo miraba a Paula con Nicolás, el chico nuevo.
-Pedro ¿estás seguro que no te gusta Paula? –preguntó Hernán.
-¿Qué? –preguntó Pedro. Su cuerpo se tensó –No Hernán, ¿estás loco? Ella es como una hermana, nunca podría verla como otra cosa.
-Pedro, hay algo que no me hace creerte –musitó Hernán –aparte, ella es bonita y muy agradable, no es como tus chicas, es inteligente y muy dulce –dijo Hernán mientras Pedro seguía amargándose viendo a su mejor amiga con un chico, coqueteando. Pedro pensó que Hernán decía lo correcto, aunque él ya se había percatado de todo eso hace mucho.
-Lo sé, pero no me gusta –dijo Pedro finalmente, Hernán quedó dubitativo respecto al tema, pero prefirió no decir nada. Justamente, Zaira, la amiga de Paula había llegado. El le sonrió ampliamente, se disculpó con Pedro, y fue a bailar con ella. Pedro se quedó allí, mirándola, la forma en que pestañeaba cuando estaba coqueteando, era hermosa. ¿Por qué no puede coquetearme de esa forma? Se preguntó Pedro, quizás, tan solo quizás, algún día ella se percataría de lo que Pedro sentía por ella, y por fin se decidiría y estaría con él. Pero no era demasiado probable.
-¡Pepe! –La voz chillona de Rocío lo sacó de sus pensamientos– ¿por qué estás solo aquí? –No le dio tiempo de responder cuando le tomó la mano y le dijo –ven, vamos a bailar. –el dio un largo suspiro. Si Paula estaba con Nicolás, el también tendría que estar con alguien. Se dejó llevar por la música, por el ambiente, y por el magnifico cuerpo de Rocío. La tomó por la cintura, mientras bailaban. Miró sobre el hombro de la rubia, y veía a Paula bailar muy cerca de Nicolás, tan cerca que dolía. Miró a Rocío, tan linda pero tan hueca.– Estás distraído esta noche, Pedro –dijo Rocío mientras apegaba más su cuerpo al de Pedro. –vamos por un trago, lo necesitas.
-Tengo que manejar, Rocío–dijo él negándose.
-Solo uno Pedro –dijo ella sonriendo coquetamente. Pasaron junto a Paula y Nicolás, quienes ni se percataron de la presencia de Pedro, justo tras de ellos. Pedro tomó rápidamente lo que Rocío le sirvió, y como lo había temido, no se detuvo hasta estar bastante borracho. Entonces Rocío lo hizo ir a bailar con ella, esta vez, Pedro pasaba las manos por todo el cuerpo de la muchacha, mientras se reían. Miró otra vez por sobre su hombro, y vio a Paula besándose con Nicolás, muy juntos. La punzada en el pecho aumentó, y sintió unas ganas enormes de llorar. Estaba borracho, pero esa imagen jamás se le olvidaría, ni aunque estuviera tan borracho. No podía evitar mirarlos, sus labios juntos, sus ojos cerrados, disfrutando. Como desearía ser él, como amaría poder besarla y amarla. ¿Por qué le sucedía esto? Intentó no llorar, intentó resistir.
-Rocío, tengo que ir a tomar aire –dijo como pudo, pasó junto a ellos, las manos de Nicolás recorrían la espalda de su mejor amiga. Se quedó en el patio, sentado, mirando al cielo. Quería irse, pero estaba muy borracho como para tomar su auto.
-Pedro, ¿estás bien? –la voz de Agustín lo sobresaltó. Se volteó y le sonrió como pudo.
-Sí, solo tenía… calor –dijo.
Agustín asintió y entró otra vez. Entonces ahora unas manos femeninas acariciaron su pecho. Volteó, y vio a Rocío. Ella sin más, casi se subió sobre él, y lo lanzó al pasto. Mientras tanto, sus labios buscaron los de Pedro, quien estaba tan destruido, que no protestó. Se besaron con pasión, mientras las manos de Pedro recorrían el delgado y curvilíneo cuerpo de la muchacha.
-Vamos a mi habitación –dijo Rocío en su oído.
El solo la siguió. No vio a su amiga, intentó mirar a todos lados, pero no estaba. Llegaron a una habitación pintada de rosado, con una cama grande. Rocío aseguró la puerta, mientras se desnudaba frente a Pedro, quien decidió olvidar todo y tener una noche de diversión. Rocío se subió sobre él, y le susurró.
-Recordaremos viejos tiempos –dicho esto, besó a Pedro mientras sus manos iban al cierre del pantalón del muchacho.
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Gracias a todos los que leen la nove. Si quieren que les pase los capitulos cada vez que suban avísenme por twitter @ComoAmarPyP
muy bueno el capítulo,seguí subiendo...
ResponderEliminarmuy bueno el capítulo,seguí subiendo...
ResponderEliminarque lindo el cap! espero el próximo, un beso(:
ResponderEliminarNoooooooo, es un boludo Pedro, me gustaria que Paula comience a sentir cosas por el y le coquetee, que le histerique, que tengan una relacion de amigos y se acuesten y luego ocurra un conflicto ya que ambos pensaron que eran hermanos del alma y se arrepientan de haber estado juntos. Tambien me gustaria que Nicolas sea un buen chico y no el malo de la pelicula como en todas las novelas, que Pau lo aprecie.
ResponderEliminarPor favor sube mas capitulos, has una maraton, esta novela adaptada es fantastica, puedes aplicar tambien cosas de Pedro y Paula, en algunas aptitudes, gustos o cosas fisicas no? Me encanto, sube pronto.
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