domingo, 24 de marzo de 2013

Capitulo 9


Pedro no estaba pensando mientras le subía aún más el vestido, dejando a la vista su ropa interior, mientras sus manos recorrían su vientre plano. Ella gimió y lo atrajo otra vez a su boca, y lo obligó a poner su mano en sus pechos. Cuando Pedro tocó sus pechos y los acarició con suavidad, ella se arqueó bajo él soltando otro gemido. Sus manos fueron directamente al cinturón de su pantalón, y entonces como una luz, la mente de Pedro volvió a ser consiente de los actos de su cuerpo. Se separó bruscamente de sus labios y se sentó en la cama, poniéndose la remera.


                  -¿Estás loca? –le preguntó. Estaba tan agitado, le costaba hablar. La miró, ella con ojos de deseo, con sus labios rojos e hinchados, arreglándose el vestido.– No, olvida que pasó esto. Estás borracha.

                  -Pedro… dijo ella aún con deseo. Su voz sensual y atrayente excitó más a Pedro, quien cerró los ojos fuertemente y respiró un montón de veces para no caer.– no te alejes, la estaba pasando bien.

                  -No, así no –dijo el finalmente. Ella no dijo nada, pero se quedó en la cama y le dio la espalda. 


Trató de no tomarla en cuenta, y fue al baño. Necesitaba relajarse y bajar las revoluciones.  Estaba tan excitado y descontrolado, no sabía como fue capaz de detenerse. Se miró al espejo, sus labios rojos e hinchados, sus ojos brillosos, su frente tenía gotitas de sudor mientras que su pelo estaba totalmente desordenado. Se mojó la cara, pestañeó varias veces. Tuvo que pasar un largo rato en el baño esperando que su cuerpo se relajara. Ya saben, se le notaba mucho la excitación aún. Cuando por fin pudo salir, ella se había dormido.


                  -Gracias a dios –susurró Pedro. La miró, se veía tan bonita durmiendo. Sus labios seguían tan tentadores, rojos e hinchados, recordó como lo besó, la forma en que lo hizo sentir. Pedro se mordió los labios, se acercó a ella y presionó sus labios contra los de ella. Ella no hizo nada, solo siguió dormida. Pedro suspiró largamente y sonrió.
Entonces tocaron el timbre, alarmado corrió escaleras abajo, ya un poco menos mareado, y abrió.


                  -Hola hermano, ¿cómo estás? –Hernán le sonreía despreocupado.

                  -H-hola –dijo nervioso. Hernán se percató de inmediato.

                  -¿Te interrumpí? –preguntó mirando la botella de vodka vacía, con los dos vasos. Pedro se rascó la nuca, nervioso.

                  -Eh no, pasa –dijo Pedro. Hernán era su mejor amigo, pero tampoco sabía sobre cuanto amaba a Paula, nunca quiso contarle, sentía que era patético.

                  -Pedro, de verdad, si hay una chica arriba yo me voy –dijo Hernán riéndose. Pedro miró hacia todos lados.– espera… si hay una chica ¿no?

                  -Yo… -el cuerpo de Pedro estaba tenso.

                  -Tus labios –dijo mirándolo de cerca.– están hinchados ¿a quién te estás tirando? Hueles a alcohol –se burló Hernán.

                  -A… nadie, no me he tirado a nadie –dijo Pedro, en cierta parte era cierto.

                  -Espera… -Hernán miró un bolso encima de la mesita. Sonrió travieso y miró a Pedro, quien quitó el bolso de golpe, pero no pudo evitar que la billetera de la chica cayera al suelo. Hernán fue más rápido y tomó la billetera, la abrió y vio la identificación de Paula. Abrió los ojos de par en par, lo miró de la cabeza a los pies.– ¿Paula?

                  -Shh… -pidió Pedro.– está durmiendo, está borracha.

                  -¿La emborrachaste? Pervertido –lo fulminó con la mirada.

                  -No saques conclusiones Hernán –lo amenazó con la mirada también.

                  -¿Qué no saque conclusiones? Pedro, estás sudado, labios hinchados, pasado a alcohol, y ni siquiera sabes ponerte bien el cinturón –lo miró. Pedro se avergonzó, estaba mal puesto.– ¿te acostaste con Paula?

                  -¡No! –Dijo alarmado.– Está bien, siéntate y te contaré lo que pasó –lanzó un pesado suspiro.

                  -Solo responde esto antes de comenzar –dijo Hernán mientras se sentaba.– ¿te gusta Paula? –Pedro no podía ocultarlo más a su mejor amigo, quizás era el mejor actor frente a todos, pero Hernán lo conocía demasiado bien. Pedro lo miró fijamente.

                  -No me gusta… suspiró.– estoy enamorado de ella –confesó.


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


CHAN! y lo confeso nomas... en minutos subo los otros capítulos, hoy van 3. 
Comenten! 
Si quieren que les pase los capítulos cada vez que suba díganmelo por twitter (@ComoAmarPyP)

1 comentario: