domingo, 7 de abril de 2013
Capitulo 22
Luego de la pelea, Nicolás y Paula tomaron bastantes tragos, rieron y bailaron. Se besaban con pasión en medio de la gente que bailaba al ritmo contagioso de la música. Nicolás la acorraló contra la pared, la comenzó a besar con desenfreno y pasión, sus manos recorrían todo el frágil cuerpo de una Paula algo pasada de copas. Abrió la puerta del primer cuarto, sabía lo que tenía que hacer. Tumbó a Paula en la cama y cerró la puerta, sin seguro. La besó mientras sus manos recorrían todo su cuerpo y comenzó a desnudarla. Sus manos pasaban por cada centímetro de su cuerpo, mientras ella gemía y lo besaba con más pasión. Ella estaba lo suficientemente borracha o drogada, pues Nicolás habría aprovechado de poner unas pastillas de éxtasis en su bebida.
Entonces la puerta se abrió, de acuerdo a lo planeado. Pedro miró con dolor y frustración la escena. Ella solo en ropa interior, riéndose y muy excitada, Nicolás sin remera y con sus manos en las piernas de ellas.
-¡Lo sentimos! –dijo Rocío con “vergüenza”.
-Podrían cerrar… –sugirió Nicolás. Pedro estaba estático, su cuerpo no le respondía.
-Pedro, eres lindo, igual que Nicolás –dijo una confusa Paula. Pedro arqueó una ceja, Nicolás insistió en que cerraran la puerta, pero Pedro detuvo a Rocío.
-Lo siento amigo, tu fiesta se acabó –dijo Pedro con frialdad tomándole la mano fuerte a Paula y poniéndole su ropa mientras ella se reía desesperada.
-¡Yo traje a mi novia imbécil! –dijo Nicolás dándole un empujón.
-¡La emborrachaste estúpido! No te permitiré que le hagas algo así borracha –dijo Pedro desafiante.
-Pedro, déjalos en paz –dijo Rocío tomándole el brazo.
-¡Déjame, Rocío! –dijo Pedro con frialdad. Su mejor amiga ya vestida, se tambaleaba. La afirmó fuertemente, pero Nicolás lo hizo soltarla cuando le propinó un golpe en el labio. Pedro se tambaleó pero con toda su fuerza le devolvió el golpe, dejándolo en el suelo. Sacó su celular y rápidamente marcó el número de Hernán.
-Necesito que me busques en casa de Britanny, ahora –dijo Pedro bruscamente. No dijo nada y cortó. Su amiga reía, pero también sollozaba de vez en cuando. Pedro sospechaba que había algo fuera de lo normal. Ella sudaba más de lo normal, sus pupilas estaban dilatadas y sus cambios de humor no eran de una borrachera normal. ¿Qué le habrá hecho este imbécil? Se preguntó. Hernán llegó de inmediato, subi a Paula al auto. Me puse junto a ella en el asiento de atrás.
-¿Qué mierda pasó? –preguntó Hernán algo alterado. A su lado, Matías en silencio y con la mirada sombría.
-Nicolás la hizo emborracharse, y estaban casi teniendo sexo. Pero mírala, está totalmente ida –dije mientras la miraba, ella sonreía con dificultad mientras miraba sus dedos.– tengo un mal presentimiento. –musitó Pedro.– la última vez que la vi borracha no estaba así, creo que el hijo de puta le hecho algo en su trago.
-¿Tú crees? –preguntó Hernán.
-Sus pupilas están dilatadas, estuvo riéndose y luego llorando, ahora está temblando pero a la vez está sudando ¿no será mejor que la llevemos a un hospital? –preguntó Pedro muy preocupado.
-Creo que sería mejor. –dijo Hernán seriamente.
-¡Te lo advertí Alfonso! –gruñó Matías enfadado –Sabía que habría éxtasis, LCD y miles de mierdas en esa repugnante fiesta.
-¡No me lo refriegues en la cara Alé! –dijo Pedro.– fui por ella, deberías haberlo entendido, imagínate si no hubiera estado, ese imbécil se hubiese aprovechado de ella.
-¡Cálmense los dos! –gritó Hernán exasperado mientras manejaba hasta el hospital. Paula se abrazó al cuerpo de Pedro mientras temblaba. Pedro la apegó más a su cuerpo, comenzaba a desesperarse. Ella sudaba y sollozaba en su pecho diciendo cosas sin sentido. Nicolás las pagaría muy caras.
-Preciosa respira –susurraba Pedro.
-Viene por mí, me quiere llevar –decía ella mientras temblaba, todo su frágil cuerpo temblaba.
-No, estás conmigo, segura. –dijo Pedro con firmeza.
-Cásate conmigo príncipe –dijo ella ahora riéndose.– no quiero que me lleve.
Pedro suspiró largamente mientras le tomaba la mano temblorosa. Por fin llegaron al hospital, la ayudaron a bajarla, pero ella de pronto se puso totalmente pálida. Pedro se asustó, ella se agachó y comenzó a vomitar fuera del hospital. Pedro le tomó el cabello mientras la afirmaba para que no cayera. Cuando pudo pararse otra vez, Pedro la tomó de la muñeca y sintió como su corazón latía demasiado fuerte. Se estaba asustando. La tomó en sus brazos, y la entró en la sala de urgencias. Cuando la miró, ella tenía los ojos cerrados y los labios pálidos.
-¡Paula! –gritó– la puta madre –musitó. Hernán lo ayudó a llevarla luego. La dejaron en una camilla, Pedro estaba como loco. Desesperado.
-¡Pedro, relájate! –dijo Hernán.
-¡Ese hijo de puta me las pagará! –dijo Pedro temblando del enfado.
-Pedro, tu labio está sangrando demasiado –Pedro se tocó y se percató de su labio sangrando. Matías sacó de su bolsillo una bolsita de pañuelos desechables y le dio uno. Pedro lo sostuvo contra la comisura de su labio.
-Pedro, estás temblando, relájate por favor –dijo Hernán mientras le palmeaba el hombro.
-Dios mío, dime que estará bien ¿sí? –dijo Pedro.
-Lo estará Pedro, solo tiene una reacción algo exagerada, posiblemente éxtasis o algo así –dijo Hernán. Pedro dejó que las lágrimas cayeran por su rostro. Apoyó la cabeza contra la pared.
-Nosotros… discutimos en la fiesta –dijo Pedro mientras miraba a sus amigos.
-¿Por qué? –preguntó Matías.
-Me acusó de aprovecharme de ella cuando nos emborrachamos –dijo mirando a Hernán. Matías no entendió, así que le contaron la historia. Asintió, mientras les contaba lo que habían peleado.
-Pedro, creo que llegará un momento en que tendrás que pensar en ti –dijo Matías.– te hace daño darlo todo por ella sin recibir nada a cambio.
-Si recibo Matías, recibo su cariño, su amor, su entrega, como amiga, pero lo hace –dijo Pedro. Matías y Hernán intercambiaron una mirada.
Entonces, el médico que había ingresado a Paula, salió a su encuentro.
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Lean el siguiente.
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ojala pau se de cuenta que nicolás no es para ella!!!
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