Un par de días después, las cosas entre ellos no iban del todo bien. No había peleas o motivos de disgusto, solamente era ella. Estaba muy diferente, y Pedro se daba cuenta de que algo pasaba. No era su Paula, no hablaba, casi ni lo besaba, y prácticamente hablaba solo cuando intentaba conversar con ella acerca de algo.
-Paula vamos, algo te sucede… –dijo él mientras se sentaban en la cama.
-Nada Pedro, estoy cansada, solo eso –dijo ella en un susurro. Pedro suspiró, esa era su respuesta para todo últimamente. Y sabía que no era eso, pero no encontraba la forma de hacerla admitir lo que le pasaba. ¿Qué acaso no confiaba en él? Se comenzaba a hacer esa clase de preguntas, solamente quería ayudarla, pero ella no respondía, ella solo seguía ignorándolo.
-¿Confías en mí? –preguntó Pedro mientras su mano recorría el cabello de la morocha.
-Claro que sí –dijo ella mientras miraba al suelo. Pedro puso su mano en su mejilla.
-Entonces dime que sucede. –dijo él mientras le levantaba el rostro para que sus miradas se encontraran. Sus ojos verdes no lucían como siempre, estaban opacos. Y el comenzaba a asustarse. La amaba, y necesitaba protegerla, pero ella estaba haciendo una pared imaginaria contra todo el mundo, escondiéndose y no dejando a la gente que la amaba entrar.
-¿Cuántas veces quieres que te diga que nada? –dijo ella molesta.
-No sé, las que sean necesarias para que termines contándome la verdad –musitó él también molesto.– se supone que confías en mí.
-Confío en ti, y te digo, no me sucede absolutamente nada –dijo ella con tono seco.
-Mentirosa –acusó Pedro.– ¿acaso quieres terminar conmigo? Si quieres poner en práctica toda esa mierda de la distancia antes de terminar, solo dímelo enseguida. –dijo el fríamente.
-No quiero terminar contigo, solo estoy cansada y algo estresada ¿no puedo tener un par de días sin estar saltando de alegría? –preguntó ella irónicamente.
-No quiero que la distancia comience a hacer efecto –dijo Pedro relajando un poco el tono.– te amo, y realmente quiero que esto funcione –susurró.
Se miraron a los ojos, entonces Pedro se acercó a ella y le dio un beso. Ella lo respondió, movieron sus labios con suavidad, disfrutando los segundos, disfrutándose el uno con el otro. Pedro se movió un poco para besarla con más intensidad, sintiendo como el corazón comenzaba a latirle aceleradamente, sintiendo la sangre comenzar a correr por sus venas. Les comenzaba a faltar el aire, entonces el la empujó con cuidado dejándola recostada sobre la cama. Se acomodó sobre ella mientras seguía besándola. La morena enredo sus dedos en el cabello de Pedro, acercándolo más a ella. Pedro metió sus manos bajo su remera, acariciando su piel, mientras le besaba el cuello.
-Te amo demasiado, no te alejes de mí –le susurró en el oído.
Ella cerró los ojos, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo ante la sensualidad de su voz. Pedro se quitó la camisa que llevaba, y volvió a besarla. La ayudó también a quitarse su remera, para atacar sus labios otra vez. Le costaba respirar, sus pulmones exigían aún más aire, pero no podía separar sus labios de los de ella. Entonces le sacó el corpiño y siguió besándola. La poca cordura iba desapareciendo a cada movimiento de sus bocas. Entonces la mano de Pedro bajó hasta su vientre, y comenzó a meterla por el pantalón de ella. Fue cuando ella lanzó un grito y le dio un empujón a Pedro.
-¡No me toques! –le gritó cubriéndose. Pedro la miró confundido, no entendía que había pasado.
-¿Qué pasó? ¿Qué hice mal? –preguntó él mientras se acercaba a ella.
-¡Aléjate de mí! –grito ella poniéndose su ropa. Pedro le tomó el brazo cuando se paró, dispuesta a irse.– ¡suéltame! –le gritó desesperada. Pedro la soltó y ella corrió para irse.
Y dejó a Pedro confuso, con mil preguntas en la cabeza. Se sentía mal, y no sabía precisamente si era el culpable o no. No sabía que había hecho mal, no tenía idea que estaba sucediendo y comenzaba a preocuparse más de la cuenta. La actitud de su novia le estaba preocupando ya demasiado. Se puso su camisa, fue al baño a mojarse la cara, y decidió ir a hablar con Zaira.
Tocó el timbre, y le abrió la puerta su mejor amigo.
-¿Hernán? –preguntó arqueando una ceja. Su amigo venía algo despeinado y sudaba.– no quiero imaginarme que hacías –frunció el ceño e hizo una divertida mueca de asco. Hernán sonrió.– ¿está Zaira?
-¿Y tú para qué quieres a mi novia? –dijo el muchacho arqueando una ceja.
-Para llevármela y besarla –dijo Pedro irónico rodando los ojos. Ambos rieron.– necesito hablar con ella. –Hernán asintió y lo hizo pasar. Entró, se sentó en el sofá, Hernán llamó a Zaira. Ella bajó mientras se tomaba el cabello en una coleta.
-Hola Pedro –dijo alegre. Le dio un beso en la mejilla. Pedro sonrió débilmente. Se sentó Zaira, y Hernán junto a ella.– ¿pasa algo?
-Yo… necesitaba hablar contigo –musitó.– es sobre… Paula.
-¿Qué ha pasado Pedro? –preguntó ella.
-Ella… actúa tan extraña –comenzó Pedro.– es como si… quisiera terminar conmigo, aunque asegura que no, pero casi ni me habla, a veces llora sin razón… –Zaira miró al suelo dando un suspiro. Hernán escuchaba atento a su mejor amigo, quien lucía bastante afligido.– es tan extraño, hoy… estábamos en mi habitación, besándonos… todo subió un poco de tono, y de un momento a otro ella gritó que la soltara. –Zaira frunció el ceño.– gritó que no la volviera a tocar y se fue corriendo, quedé como un idiota viéndola irse. Ninguna explicación, nada.
-Si he notado su comportamiento –admitió Zaira.– pero debo admitir que no tengo idea que sucede. –confesó la muchacha. Hernán estaba callado. Le preocupaba un poco la situación, Pedro estaba afligido. Sabía que estaba enamorado de Paula, y que cualquier cosa podría herirlo. Le preocupaba su mejor amigo. Paula era una buena chica, y no estaba actuando así sin algún motivo, o algo que le estuviese sucediendo. Pero la pregunta era ¿qué rayos sucedía?
-He intentado preguntarle… ¡ni te imaginas cuantas veces! –dijo Pedro mientras su mano pasaba por su cabello, estaba nervioso.– hoy discutimos, porque le dije que no confiaba en mí, pero aún así ella dijo que no sucedía nada.
-Yo también le he preguntado, y siempre responde “estoy cansada” –dijo Zaira, Hernán tomó su mano, y le dio un cariñoso apretón, dándole ánimo. Ella le sonrió débilmente.– me preocupa, es mi mejor amiga, y es obvio que algo sucede. –Pedro asintió.
-Todo comenzó a cambiar luego del baile ¿sabes? –Pedro recordó a su novia algo diferente ese día, pero nada muy preocupante. Los días siguientes a eso, se había notado un brusco cambio en su personalidad. Extrañaba a su Paula, la Paula cariñosa, tierna, sonriente y divertida. ¿Qué le estaba pasando? Estaba con el ánimo por los suelos.
-Tranquilo Pepe… debemos averiguar que sucede, te aseguro que las cosas estarán mejor –dijo ella palmeándole el hombro cariñosamente. Pedro sonrió débilmente.
-Eso espero Zai… -dijo Pedro mientras miraba a su amiga y a su mejor amigo.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Comenten!!
Y un día volví. La razón por la que desaparecí lo dije aqui. Gracias por todos los lindos mensajes que me dejaron en twitter, los leí todo pero por cuestiones de tiempo no les pude responder a todos. Y volviendo con el tema de la novela, ahora les subí 3 capítulos, a la tarde les voy a subir otro 2 mas y mañana les subo 5 capítulos para recompensar por los días que no subí si?
Nooo por favor q no sea lo q me imagino q le paso a paula :,( ..me encanta la historia de la nove,me re enganche. Muy bueno.
ResponderEliminarQué bueno que hayas vuelto!! Extrañaba mucho leer sinceramente, pero cada uno tiene sus tiempos y si tenés que dedicarte a vos o a tus problemas, sabremos comprenderte, de verdad:) Espero que estés mejor y esperaré para leerte, ojalá pronto! un beso
ResponderEliminarMe encantaron Subi mas :)
ResponderEliminarsubii :)
ResponderEliminarayyy nooo,ojala todo se solucione y pau deje que pepe este a su lado apoyandola cuando lo necesite...
ResponderEliminar